“Lecciones para emprendedores” desde Mad Men,

¿Qué pueden enseñar a los emprendedores del siglo XXI unos publicistas de los ya lejanos años 50? Más allá de lecciones de estilo, Don Draper puede ayudar a aprender unas cuantas conclusiones para el mundo de los negocios– y sobre todo del emprendimiento – basadas en sus errores y aciertos.

Lección número uno: nunca mientas. Mad Men es un nido de mentiras. No contaremos algunas de ellas para no destripar la trama, pero las conclusiones que se pueden extraer de cómo afectan las mentiras a los protagonistas no son nada buenas. No es de esperar que el emprendedor que esté leyendo estos consejos tenga secretos tan terribles que pueda ser chantajeado por ello, pero aún así debería aprender de los avatares de los protagonistas de Mad Men que empezar cualquier negocio sobre una mentira, por muy sólido que parezca en un primer momento, siempre acaba dando problemas. Las bases no serán realmente firmes y en cualquier momento la verdad puede tirar por tierra lo conseguido hasta entonces.

Lección número dos: nunca subestimes el talento que tienes a tu alrededor. Don Draper lo demuestra en la temporada número uno de la serie. Hay que tener los ojos abiertos y la mente libre de prejuicios, porque el talento que tu empresa necesita puede estar escondido en cualquier lugar y en el trabajador que menos esperas. Así, el talentoso directivo descubre en Peggy, su secretaria, a un talento escondido como copy. Peggy será un personaje clave en su empresa en los siguientes años (y temporadas de la serie) y saber encontrarla un movimiento maestro de Draper como gestor.

Lección número tres: las apariencias importan. Aunque algunas apariencias ya no importan tanto como antes (en los años 60 decorar una oficina con muebles de Ikea hubiese sido un sacrilegio), sí hay que cuidar en general el aspecto. Muchos son los clientes de Sterling Cooper Draper Pryce, la agencia de publicidad protagonista, que demuestran que las cosas entran por los ojos. Cuidar las presentaciones debería ser una regla no escrita para todo emprendedor.

Lección número cuatro: no se debe vivir para trabajar. Los protagonistas son unos workaholics de libro, con reuniones eternas, vida prácticamente en la oficina y una vida personal sacrificada por el bien de la empresa, lo que no los hace en absoluto felices y no garantiza que sean más productivos. Sacrificar la vida personal por la profesional no da buenos resultados y esa es una lección que se puede extraer claramente de las andanzas de los protagonistas.

Lección número cinco: ser creativo es un plus. Mad Men se desarrolla en una agencia de publicidad en la que la creatividad se da por obligada a la hora de crear el producto. Pero los protagonistas demuestran a lo largo de la serie que la creatividad puede ser también una inteligente herramienta a la hora de lanzar el producto, sobre todo cuando los recursos son más escasos o cuando la competencia es feroz. Peggy, por ejemplo, toma en varias ocasiones arriesgadas decisiones, altamente creativas, que garantizan el éxito de la sus ideas.

Lección número seis: la imagen de la empresa es parte del producto. Sterling Cooper Draper Pryce utiliza a la prensa y a su empleado estrella, Don Draper, como elementos para posicionarse en el competitivo y duro mundo de la publicidad. Se aseguran presencia y que la gente hable de ellos, consiguiendo así que las empresas – sus potenciales clientes – se fijen en su oferta a la hora de contratar una campaña. En la vida real, AMC, la emisora por cable que emite Mad Men, está demostrando cómo conseguir la máxima atención ante la llegada de la nueva temporada el 25 de marzo sin ofrecer nada nuevo: una cuenta atrás en un site llamado, muy a tono, “vuelven los secretos” y la publicación de varios vídeos (repetidos hasta la saciedad en redes sociales y visionados en YouTube por la legión de seguidores de la serie) están generando un clima de altas expectativas en torno al estreno de la última temporada. La lección que los emprendedores – que tienen menos recursos que la cadena de televisión – pueden sacar de esta campaña es que generar tensión dramática no siempre tiene porque ser caro. Los vídeos que utiliza AMC no son más que montajes con imágenes que ya todo el mundo ha visto de los protagonistas de la serie.

Ficción y/o realidad?

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